lunes, 8 de febrero de 2010

¿ QUE ES FILOSOFIA?


La filosofía, es una ciencia (conocimiento de las cosas por sus causas, de lo universal y necesario), que se viene practicando, desde la época de los griegos o era clásica. Fueron ellos, quienes comenzaron por primera vez, a realizarse preguntas profundas por todo aquello que los rodeaba. Por lo mismo, los primeros atisbos de filosofía, se vieron en el campo de la naturaleza.
Y filosofía, es justamente amor por la sabiduría. Comprender con todo aquello, que interactuamos. Justamente, filosofía proviene del griego filos (amor) y sofía (sabiduría).
La gracia de la filosofía, es que esta se hace preguntas últimas. O sea, por aquellas que van en la búsqueda del sentido final, de las cosas. Cada rama de la filosofía, se hace preguntas últimas. Por la finalidad del objeto de estudio de ellas. Es así, como la antropología, por ejemplo, se pregunta cual es la finalidad del hombre. La ética, otra rama, se pregunta cual es la finalidad del actuar del hombre. De hecho, uno de los más grandes filósofos de antigüedad, como fue Sócrates, buscaba un sentido, una finalidad del hombre, el cual defendió el hecho de que la felicidad era el fin del hombre. Fin que depende de las virtudes, parte del estudio de la ética. Pero para la filosofía, la racionalidad, juega un papel fundamental en su estudio y asimismo, en su acción. La racionalidad, es el medio por el cual, podemos conocer lo que nos rodea. Es el punto de partida, para buscar y saber, cual es la finalidad del hombre. Ya Sócrates decía, con respecto a las virtudes y su conocimiento por medio de la razón, “Sólo el que sabe qué es la justicia (la cual es una virtud) puede verdaderamente ser justo y obrar justamente”.
Lo esencial de la filosofía, está en que esta, se cuestiona las cosas con una mayor amplitud de acción, que el resto de las ciencias. Mucho más que las prácticas o las sociales. La filosofía, es el amor de conocer, por conocer. Lo cual puede parecer inútil. Pero no lo es, ya que al no tener una finalidad práctica, es un fin en si mismo. Por lo que es querido. Así, tiene una finalidad, para quienes desean ampliar sus conocimientos. No debemos olvidar, que el conocimiento, es poder. Asimismo, no hay que olvidar, que existen ramas de la filosofía, como la ética, que se estudian con un fin práctico. La ética que se estudia, para mejorar mi actuar frente a la vida. Se dice que todo el mundo filosofa, cuando se hace preguntas últimas. Aquellas que van al centro de la cuestión. Lo más seguro es que lo hacen, ya que siempre el ser humano, ha querido comprender a cabalidad su vida y entorno. Al menos así, comenzaron los primeros filósofos en la Antigua Grecia.

¿ QUE ES FILOSOFAR?

FILOSOFAR

La estructura de la mente en su procesamiento desde las impresiones exteriores a la formación de las ideas se sirve de un lenguaje que sintetiza en un logos significante el valor apreciado del conjunto de datos externos recibidos. Este significante, que tanto ha dado de pensar a los escrutadores de la filosofía del lenguaje, entre otros parámetros ha venido a constatar la trascendencia del contexto en que es analizado por la mente para sumir su significación: Sólo y en la medida del contexto -se sostiene desde el pasado siglo- el lenguaje significa mentalmente.
En la medida que el filosofar es una actividad intelectual dependiente de la mente, la adecuada utilización del instrumento del lenguaje garantizará la perfección de la ciencia filosófica. Por tanto, aplicar la referencia contextual al método de filosofar como traslación de un proceso estructural para dotar de mayor equilibrio al sistema no debe ser desechado. Así como el contexto fija el valor último de la palabra para su interpretación mental, la referencia contextual no sólo puede servir en filosofía para determinar el sentido de los enunciados, sino también para que el juicio predique sobre la más acertada significación de las ideas. La referencia de cada idea está supeditada al significado global de la misma, que a su vez lo es en el de sus palabras. En la medida que el contexto de palabras e ideas es más universal, su valor se multiplica por la escasa rescisión que puede presentar frente a contextos particulares. Ese objeto propio de la filosofía debe por tanto ser salvaguardado par que el mismo conserve su carácter universal.
Asignar un contexto universal al juicio filosófico es asignarle un valor permanente en el tiempo y en el espacio más allá del pensamiento humano que lo enuncia, pues el mismo por su naturaleza no puede sino ser limitado. Ni aún el contexto común de los pensadores garantizaría una valoración universal, pues de la adicción y contraste de juicios posibles imperfectos se sigue un perfeccionamiento del juicio común pero no su imposibilidad de error. Por ello para signar un contexto inequívoco para filosofar habríamos de fijar la ausencia posible de error y ello sólo se encuentra en la verdad. La verdad, lo verdadero, es del contexto propio del filosofar, lo que reduce cualquier proposición filosófica, lo incondicional de la condición del objeto de la filosofía: Conocer toda la verdad universal sin más condición de conocerlo en verdad.
Filosofar en su contexto de verdad exige al filósofo pormenorizar las condiciones de verdad de cada uno de los elementos con los que construye su pensamiento. Este reto es el mayor al que se enfrenta la filosofía no sólo para que sea creíble, sino para que sea cierta.
El progreso del saber filosófico, que desde Kant se cifra en la prospección de los juicios sintéticos, podría ser que fuera preciso que los mismos tuvieran que ser analizados en sus condiciones internas de verdad por los juicios analíticos. Sólo en ese proceso de análisis internos se garantiza las condiciones de verdad de cada juicio. La analítica metafísica será garante de que el progreso del pensamiento por aplicación de los juicios sintéticos es acertado porque sus contenidos de verdad son ciertos.
La actitud del filósofo ante el contexto de verdad que enmarca el hacer en filosofía supone el posicionamiento de una apuesta por la verdad que no es fácil. Pensar en un contexto de verdad implica depurar las propias creencias, pero, sobre todo, agilizar la prevención a las herencias culturales y realidades sociológicas que intentan imponerse como incontestables hechos lógicos sin haber sido rigurosamente examinados en sus contenidos de verdad.
Esa desconfianza en sí mismo del filósofo conocedor de ser esclavo de sus afectos y esa confianza en el rigor del método serán las armas del pensador para ejercitarse en un contexto de verdad.

miércoles, 4 de junio de 2008

FILOSOFANDO ANDO

PENSAMIENTO FILOSOFICO
BIENVENIDOS A ESTE BLOG, EN EL QUE PUEDES INTERACTUAR CON EL MUNDO DE LA FILOSOFÍA. Laura R. Diana Urazán.

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